Lo mejor que tiene esta especie de hobby que practicamos los señores que vamos de putas, es la variedad de especies femeninas que podemos conseguir por medio del pago. Así resulta que pasamos de estar en la cama con una escort flaquísima a otra de carnes abundantes, o de una pendeja de 20 a una milf de 50, y todas las combinaciones posibles (rubias, morenas, pelirrojas, como decía la canción de Los Twist).
La semana pasada la vi a esta escort Catalina en la sección Volvieron al sitio y mandé...