Conocí a Amanbay tras contactarla por Whatsapp. Entré tras tocar timbre y me abrieron por el portero eléctrico (cero espera). No hay portero físico. No parece la de las fotos. Me recibió con un conjuntito de ropa interior que permitía ver todas sus cualidades y virtudes, entre las que resaltaba su delgadez armónica. Es bajita. En seguida confirmé que me quedaba 1 hora y aboné, tras lo cual me dio un toallón limpio para darme una ducha reparadora (33°C en la calle). Luego me preguntó qué era lo...