¿El mensaje rompe las reglas?
Reporta a WESKER
[XP] Comienzo del 2026 aceitando el culazo de Isa
Hoy, 12:00
Queridos colegas, cómo andan? Espero que estén disfrutando de un excelente inicio de 2026 y que el mismo los encuentre repleto de gatos, obviamente. Por mi parte, y no pudiendo ser de otra manera, mi primera aventura del año fue con la bella de Isabella. Sobran las experiencias suyas en este foro (varias de mi propiedad, inclusive), pero también está bueno ir actualizándolas, por más similares que sean unas de las otras. Aparte, como quien diría, “el público se renueva”.
Sin más preámbulos, cuento la xp. en cuestión: le mandé un mensaje el martes de esta semana y quedamos para vernos el miércoles en su nidito de Avenida del Libertador y Montevideo. Al día reconfirmamos todo y, aproximada la hora, yo ya estaba firme como un granadero (al igual que el entusiasmado de mi amigo). Rápidamente me hizo subir, dejé mis datos en recepción y me tomé uno de los ascensores, el cual me depositó en el piso de la lujuria. Toqué timbre, me abrió al toque y mientras pasaba escuché una voz suave (bien de gatita) que me invitaba a entrar.
La describo de arriba hacia abajo: hermoso pelo, una cara que particularmente a mí me parece hermosa, tetas al viento, diminuta tanga de color negra y tacos. Ni bien me arrimé, se me abalanzó y estampó contra la pared, ingresando su lengua dentro de mi boca. Chapamos largo y tendido durante unos minutos, hasta que le solicité pasar un momento al baño ya que venía de la calle y la temperatura era insoportable. De todos modos, el departamento de ella estaba muy bien aclimatado, por supuesto con la ayuda del aire acondicionado de la habitación. Previo a higienizarme le había pedido que me espere en donde interrumpimos la faena, o sea, pegada a la puerta de ingreso. Así que al salir me dirigí allí y la vi con las manos apoyadas en la pared, arqueando su cintura hacia atrás y moviendo ese culazo entangado. Me bajé el bóxer y me tiró “a ver cómo me apoyás la pija…”. Froté la verga por todos sus cachetes y a lo largo de su tanguita, situación que me enloqueció. Me llevó de la mano hacia la cama, se puso en cuatro y me hizo un pete hermoso. Mientras tanto yo seguía entretenido con su culo, al cual no podía dejar de mimarlo y amasarlo. Me acosté en la cama, ella se sacó la tanga, subió encima mío y de reversa me apoyó la cola, agarrándome la pija y dándole de arriba hacia abajo. Con sus leves (pero letales) movimientos, también me frotó sutilmente su conchita.
Le pedí coger, así que tomó un preservativo, lo colocó y me montó de frente. Yo la agarraba del ojete y ella respondía propinándome unos besos muy lindos, a pura lengua y entrega de labios. Además, me besaba el cuello y cada tanto cambiaba de postura para que yo pueda ver la acción en el espejo que, como saben, tiene justo enfrentado a la cama. Isa me cabalgaba a diestra y siniestra, gemía y lanzaba comentarios al aire sobre mi verga y la garchada que me estaba pegando. Cambiamos de pose, me preguntó cómo quería y no dudé en cogerla en cuatro. Me agarré fuerte del ancho de sus nalgas, amasé las mismas, serruché un rato más y terminé acabando muy profundo, dentro de ella y del látex. “Divino como siempre”, comentó la dama.
Tras higienizarnos ambos, volvimos a la cama y charlamos bastante acerca de diversos temas. Tengo que admitir que por momentos me costaba concentrarme en la charla, porque ella estaba acostada boca abajo con el culo para arriba. Así que entre esa imagen en primer plano y la magia de su mano que lentamente empezaba a acercarse hacia mí, la chota no tardó en reaccionar. Me propinó otro gran pete y luego hicimos un 69 espectacular. Tener ese culo a mi merced fue (y es) una locura. Ella me mamaba el tronco de la verga, la cabeza, los huevos y hasta la ingle. Yo hacía lo que podía, claramente, porque en un determinado momento empezó a cogerme la cara con su concha y culo, moviendo de arriba hacia abajo y frotándose con mi lengua. Me puso un forro y volvió a subirse; primero en cuclillas conmigo tomando su cola y acompañando sus movimientos. Después se acostó sobre mi pecho y así prolongó la montada.
Pasamos a coger nuevamente en cuatro, con ella diciéndome “no podés tener esa pija tan dura, cogeme toda” y demás comentarios que honestamente no recuerdo. En un instante tomé un aceite que tiene al costado de la cama y rocié todo el orto, hasta ponerlo muy brilloso y bien suave al tacto. Así estuve gozando durante un tiempo, hasta que volvimos a cambiar e hicimos un misionero. Sentía que la leche estaba cerca, por lo que desenfundé, ella se puso en cuatro y acabé en sus nalgas aceitadas.
Hablamos un rato más, pagué el servicio, nos dimos unos besos y me fui, dando por finalizado el primer encuentro del año. Isabella no falla nunca, es ir a lo seguro y por eso siempre es mi primera opción a la hora de ir a coger.
Los leo en los comentarios y hasta la
próxima aventura gatuna.


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